9/26/2011

1931 Conflictividad obrera. Labor sindical.


La proclamación de la República suspendió momentáneamente la conflictividad social, pero ésta reaparece nuevamente en primer término en aquellos lugares que tienen mayor influencia anarquista o comunista. Los primeros conflictos de importancia se van a producir en Sevilla con declaraciones de huelga encadenadas, la gran mayoría de Sindicatos de la Unión Local de influencia comunista, que culminan en un Primero de Mayo con múltiples incidentes que provocan el paro del día 2.
Pero también hay huelgas en Vizcaya, de inspiración anarquista y comunista, en Asturias, donde el Sindicato Unico de Mineros, con influencia comunista y anarcosindicalista, reclama la jornada de siete horas enfrentándose a la agrupación obrera mayoritaria que está federada en la U.G.T., y en Barcelona, de metalúrgicos.
Pero la más importante es la C.N.T. organiza en la Telefónica y que se solapa con los graves conflictos que tienen lugar en Sevilla en Julio. La estrategia de la C.N.T, preveía la declaración una serie de huelgas que se combinaran con la de la telefónica, por lo que, en unión con los sindicatos comunistas de la Unión Local, convocaron la huelga general para el día 20 de julio. Se producen graves incidentes en el entierro de la víctima de un enfrentamiento[1], que causan siete muertos, cuatro obreros y tres guardias civiles, declarándose huelga general durante 48 horas en protesto por los sucesos, comenzando a partir de ahí una cadena de hechos que no hacen sino agravar el conflicto, se declara el Estado de Guerra y se producen violentos choques con los manifestantes en el centro de la ciudad, mientras la huelga se extiende a los pueblos limítrofes. En la madrugada del día 23, cuatro comunistas perecen por la aplicación de la ley de fugas y la artillería destruye a cañonazos un colmado, donde se reúnen con frecuencia los sindicalistas[2].
La violenta represión de la huelga modifica los comportamientos de las organizaciones sindicales y establece los reflejos de clase con que funcionaban los aparatos coactivos del Estado, que seguían siendo los mismos[3].
En Málaga, la movilización obrera se intensifica, el número de conflictos declarados en la capital pasa de 9 en 1931 a 15 en 1932 y 22 en 1933, con un considerable descenso durante el bienio republicano de derechas, para volver a intensificarse tras el triunfo del Frente Popular. Del mismo modo, la lentitud de las medidas gubernamentales respecto a la tierra, la actitud patronal y la grave crisis extenderá la conflictividad en el medio rural.
El Partido Comunista en Málaga que cuenta con una estructura sindical limitada, ejerce su influencia sobre las siguientes sociedades obreras: Dependientes de Comercio, Piel, Metalurgia, Cajas de Cartón, Ferroviarios; Panaderos y Pescaderos, que están adheridos a la “Unión Regional de Sindicatos” y, posteriormente, tras la Conferencia Nacional de Unidad Sindical celebrada en 1932 en San Sebastián, en la Confederación General del Trabajo Unitario,
De acuerdo con las tesis de la Internacional Comunista y la política sindical resultante de la Conferencia de Pamplona, el partido desarrolla una estrategia de infiltración sindical y creación de fracciones comunistas que le lleva a controlar importantes federaciones obreras, bien integrados dentro de la C.N.T., como, posteriormente, tras la absorción de los Sindicatos Comunistas en la Unión General de Trabajadores.
La maniobra de “reconstrucción de la C.N.T.” había fracasado en Sevilla, donde la Federación Local de la C.N.T. no permitió la infiltración, pero en Málaga la situación es distinta y a pesar de que no tenemos información sobre la creación de ningún Comité para la Reconstrucción de la C.N.T., es evidente que el Partido Comunista colabora con la C.N.T., integrado en sus Sindicatos.
A lo largo de los años 1932 y 1933 la C.N.T, pese al aparente triunfo de los moderados en el Congreso de junio de 1931, se opone a cualquier tipo de colaboración, y rechaza las Federaciones de Industria, contraponiéndolas a los Sindicatos de Oficio, lo que impedía la modernización del Sindicato y la enfrentaba a las fracciones comunistas que en algunas Federaciones como la Asturiana o la de Vizcaya estaban integradas en la Confederación. Igualmente la estrategia de “gimnasia revolucionaria” impuesta por la F.A.I., y su insurreccionalismo crean distancias con la línea de actuación del Partido Comunista.
Podemos ver que la estrategia comunista no difería entre 1930 y1931 de la anarcosindicalista, pero partir de la sustitución de Bullejos por José Díaz en la dirección del partido se observa un alejamiento que se concreta en la creación de la Confederación General del Trabajo Unitario, por transformación del Comité surgido de la Conferencia de Unidad Sindical celebrada en junio de 1932 en San Sebastián.
La opinión de Javier Tussel[4] es que la procedencia cenetista de muchos cuadros del P.C.E. unifica sus estrategias: “...lo que más nos interesa es constatar que su estrategia no era muy diferente de la anarcosindicalista. De hecho, de esta procedencia era más de un tercio de su militancia”. Por el contrario la opinión de Tuñón de Lara[5] es que el P.C.E. carece de estrategia hasta que Bullejos no es sustituido.
En Málaga a partir de la huelga ferroviaria de 1932, se tensaron las relaciones entre confederales y comunistas que inician una política sindical de corte más agresivo, manteniendo el principio de “clase contra clase” y “frente único por la base” por lo que se dirige a todos los trabajadores, incluso a los sindicados, lo que les lleva a frecuentes enfrentamientos con el resto de las organizaciones sindicales. Resulta significativo el llamamiento[6] a todos los obreros del ramo realizado por los Grupos de Oposición Sindical Revolucionaria de la Construcción:
A todos los camaradas que componen dicho grupo y en particular a todos los trabajadores del ramo, que simpaticen con nuestra iniciativa y estén descontentos con la actuación del sindicato único.
Camaradas al constituirse este grupo, no viene a dividir más a los trabajadores de este ramo, sino que  por el contrario, viene a velar por que aquellas mejoras que tantos sacrificios costaron arrancar a la patronal se cumplan.
Es nuestro primer deseo empezar a trabajar de manera porque todos los conflictos y litigios planteados en la localidad vayan teniendo solución.
Para ello tenemos que contar con vuestro apoyo y desinterés para que formando un “frente único” de lucha podamos terminar con tantas arbitrariedades y atropellos que estamos constantemente siendo víctimas.
Ya que vuestros jefes sindicales no se ocupan para nada de dar solución a dichos conflictos, es propósito decidido de este grupo el exigir, por medio de una abierta propaganda el que tantos y tantos solares vallados se edifiquen terminando con ello, en parte, el pavoroso problema del paro forzoso en esta localidad.
Para hacer un estudio analítico de lo que más arriba indicamos, se convoca para el jueves día 6 del corriente en nuestro domicilio social de C/Cerrojo nº 1.
Convencidos de que no faltaréis quedamos vuestros. Por el grupo. El Comité.”
Vamos a analizar dos conflictos en los que es destacable la política sindical del Partido; el primero es el del campo de la Comarca de Antequera organizado por el “Sindicato de Obreros Agricultores” lo largo del primer bienio republicano, y el otro es el que mantiene el “Sindicato de Andaluces y Sur de España” contra la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.


[1] El Sol. 21 de julio de 1931.

[2] Ibídem. 24 de julio de 1931

[3] Tuñón de Lara, Manuel, “La Segunda República”. Pág. 130.

[4] Tussell, Javier “Siglo XX”. Pág. 360.

[5] Tuñón de Lara. Opus cit. Pág. 143.

[6] El Popular. Día 1 de abril de 1933. Pág. 5.

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