9/10/2012

El carácter multiparadigmático de las ciencias sociales.


Partimos desde la convicción de que las ciencias sociales tienen una naturaleza multiparadigmática  y que la noción de paradigma que debemos utilizar, para que se ajuste a nuestra propuesta, debe ser flexible y amplia. Esas mismas cualidades las hemos de extender a los conceptos de programa de investigación  y al de tradición de investigación . En palabras de Giddens
“La sociología no está dominada […] por un único sistema conceptual. Sin embargo, probablemente habría que considerar esto uno de sus puntos fuertes, no una de sus debilidades. No creo que esa diversidad haya producido un desorden completo, sino que, por el contrario, expresa el pluralismo que debe existir cuando se estudia algo tan complejo y controvertido como el comportamiento social humano y las instituciones»
El mismo criterio es compartido por Habermas que afirma que la coexistencia, en las ciencias sociales, de diversos paradigmas es un hecho vinculado con la naturaleza de la sociedad como objeto de estudio, y que resulta además fundamental para su comprensión, pues la variedad de intereses y posiciones normativas debe conducir, por fuerza, a distintos enfoques paradigmáticos, cada uno de los cuales representa una diferente agrupación de intereses y valores cognitivos:
“[…] la contienda de paradigmas tiene en las ciencias sociales un significado distinto que en la física moderna. La originalidad de los grandes teóricos de la sociedad, como Marx, Weber, Durkheim y Mead, consiste […] en que han introducido paradigmas que en cierto modo siguen compitiendo hoy en pie de igualdad. […]. Por otro lado, los paradigmas guardan en las ciencias sociales una conexión interna con el contexto social del que surgen y en el que operan”.
No debemos intentar encontrar esta idea en la obra de Kuhn . La estructura de las revoluciones científicas. México, Fondo de Cultura Económica, 1986), pues afirmaba que si una ciencia no cuenta con un paradigma dominante simplemente se trata de una disciplina pre-paradigmática, es decir, una disciplina que no ha alcanzado su madurez como ciencia.
Alexander  nos puede ayudar a solucionar este conflicto desde su construcción de la noción de teoría desde las tradiciones de investigación. Las teorías surgen de una interactuación entre dos elementos, uno apriorístico y otro fáctico. Si, en alguna medida, nos sobresalta una investigación inductiva es por el convencimiento de que, en el origen de nuestro trabajo en cualquier observación, encontramos un elevado número de elementos y sesgos teóricos. Esta carga teórica, apriorística, esta condicionada por un elemento fáctico, la propia realidad. Ésta, si bien no puede conocerse de un modo preteórico y neutral limita al conocimiento definiendo el campo de lo teorizable a partir de ciertos límites empíricos; con mucha dificultad se pueda argumentar sobre la libertad religiosa en países como Irán, Bhutan o Myanmar.
“Llamaré elemento apriorístico a la parte no empírica de la ciencia. Este elemento no depende de las observaciones sino de las tradiciones. Esta afirmación puede parecer extraña. La ciencia prototipo de racionalidad y modernidad parecería opuesta a la tradición. A mi juicio, sin embargo, la ciencia –aunque sea racional- depende vitalmente de la tradición” 
La gran dificultad estriba en determinar que son y que contienen las tradiciones de investigación. Podemos, siguiendo a Alexander , hablar de los componentes básicos de la ciencia social. Estos componentes básicos se conforman con los aspectos ideológicos, los modelos, los conceptos, definiciones y clasificaciones, las leyes, las proposiciones teóricas, los supuestos metodológicos y las observaciones. Cada tradición científica o investigadora acentúa uno o varios de esos elementos básicos, estableciendo diferentes enfoques.
Ahora bien, más allá de esos elementos básicos, cada teoría adopta presupuestos más elementales que determinan el modo en que el investigador se acerca a la realidad. Estos presupuestos afectan a dos cuestiones fundamentales: la naturaleza de la acción cultural y social, incluida la racionalidad de tal acción, y el problema del orden. Acción y orden son los principios básicos que permiten, en múltiples combinaciones, generar el mundo de la teoría cultural, imposible de reconstruir sin ser consciente de estas tradiciones que anteceden al propio investigador, ofreciéndole un marco de pensamiento desde el que dar cuenta de lo real.
No obstante, también existen corrientes  que apuestan por modelos de integración en las ciencias sociales. Integración que pasaría por el abandono de lo que Noguera denomina “anarquía cognitiva”, y que afectaría al léxico, los conceptos, el método, la epistemología y la teoría.


[1] MASTERMAN, Margaret (1974). «The Nature of a Paradigm», en I. LAKATOS (ed.),
Criticism and the Growth of Knowledge. Cambridge, Cambridge University Press.
[2] GIDDENS, Anthony . En defensa de la sociología. Madrid, Alianza, 2000.
GIDDENS, Anthony y TURNER, Jonathan (eds.) (1990). La teoría social, hoy. Madrid,
Alianza

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