11/24/2010

Modernidad o lo que Pezzi vió y no sintió



Hernández Pezzi, concejal del Ayuntamiento de Málaga calificó a la hoy cabeza visible del Grupo Municipal socialista en el ayuntamiento de Málaga, María Gámez como "la representación de la modernidad". Su afirmación coincide con el propio discurso de la concejala que fue en su día Delegada del Gobierno y que, en su toma de posesión del cargo, afirmo que Málaga "tiene que identificarse con la modernidad y el progreso, tanto en lo económico como en lo social". Recientemente, las declaraciones del Alcalde de Madrid definiendo a la ciudad como moderna, le dieron pie para un comentario en Twitter :"La modernidad es otra cosa diferente a lo que ve Gallardón".

Supongo que esta afirmación llevará como acompañamiento una redefinición del propio concepto de modernidad, porque ya no estamos en ella y la postmodernidad cambió bases fundamentales del pensamiento. Ese progreso que aparece como metarrelato justificador de la modernidad se abandona. Por ello, George Steiner en su ensayo de 1971 "En el Castillo de Barba Azul: una aproximación a un nuevo concepto de cultura", señala que en la actualidad se han derrumbado tres axiomas de la modernidad que han dado al traste la idea de progreso: El hombre para su desarrollo debe dominar la naturaleza que muestra sus heridas: “Primero, se ha perdido o al menos está decididamente dañado el axioma del progreso que concebía la historia occidental como una curva permanente de ascenso. Segundo, ya no aceptamos la proyección según la cual el progreso necesariamente habrá de difundirse desde los centros privilegiados a todos los hombres. Tercero, ya no podemos apelar sin excesiva reserva al programa educativo del humanismo que sostenía que la ignorancia racional e ilustrada era la fuente de la crueldad y la barbarie; el tipo de conocimiento y formación otorgado por esa educación humanística no ha disminuido los niveles de violencia e injusticia en las sociedades occidentales contemporáneas”. En esa misma línea somos conscientes de la creciente capacidad destructiva de la civilización generada por la sociedad industrial y una creciente inefectividad[1] derivada de la incapacidad resolutiva del sistema político. Igualmente Touraine afirma que la imagen de la modernidad hoy día podría representarse por "una economía fluida, un poder sin centro,...., una sociedad sin actores".
Espero que no sea esa la visión de modernidad que nos propone.

Imagen tomada de :
http://www.luventicus.org/articulos/03U012/descartes.gif




[1] Illich Ivan “Energía y equidad”, Barcelona 1973. Lyotard, Jean-François “La condición Postmoderna” Barcelona 1992 Pág 118 “Con el argumento de Brillouin (La información cuesta energía, la negentropia que constituye suscita la entropía), la idea o la ideología del control perfecto de un sistema, que debe permitir mejorar sus actuaciones, aparece como inconsistente con relación a la contradicción: disminuye la performatividad que pretende aumentar. Esta inconsistencia explica en particular la debilidad de las burocracias estatales y socio-económicas; ahogan a los sistemas o subsistemas que controlan, y se asfixian al mismo tiempo que ellos (feedback negativo).

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