5/21/2012

Acciones de cultura: recuperar la interculturalidad, establecimiento de una relación dialógica con los diferentes sectores sociales, control de las sinergias.


La actual situación, a la que nos ha conducido la crisis económica y las medidas ortodoxas de control del déficit a la que todos los gobiernos europeos se han visto abocados, genera una dinámica pública con una limitadísima capacidad de actuación, orientada a acciones especialmente significativas y que llegan tras un profundo proceso de establecimiento de prioridades.
Nos queda, por tanto, incrementar nuestra capacidad de interlocución con todos aquellos sectores que son sujetos y creadores de cultura. Entiendo, en este discurso, que hemos de potenciar aquellas actuaciones que van en la línea de colaboración con las acciones de Responsabilidad Social Corporativa (en adelante RSC), como con las Organizaciones del Tercer Sector (asociaciones y fundaciones primordialmente) sin olvidar otros actores sociales como Universidad, Colegios Profesionales o Sindicatos, y dada la composición multicultural de nuestra sociedad, creo que la interculturalidad como paradigma complejo de cultura puede ser la mejor de nuestras bazas.
En la línea de recuperación del discurso de interculturalidad, entendido, no sólo como culturas étnicas distintas, sino como gestión de la diversidad, género, orientación sexual, religión, etc., propongo una actuación que genere discurso y se acerque a las diferentes inquietudes que en este momento se plantean en nuestra sociedad. Está establecido el concepto “tolerancia” como valor, sin que realmente comprendamos su verdadero significado etnocéntrico. Zygmunt Bauman analiza el concepto, desde el cambio intelectual que se produce al abandonar la modernidad y repensar nuestra sociedad desde la contingencia. La tolerancia nos remite a una situación de modernidad, donde el planteamiento filosófico[1] nos la muestra como el símbolo de conducta, pero ciertamente puede conllevar una carga de etnocentrismo. Pero la propuesta es la solidaridad reflejada como responsabilidad mutua al compartir un destino común.
No me cabe duda que los componentes más solidarios de nuestra sociedad se encuentran alineados en organizaciones solidarias. No importa realmente cual sea la figura de participación, socio o voluntario, ya que la estructura postmoderna de la sociedad del conocimiento ha modificado profundamente con sus procesos de reconstrucción las formas de compromiso social. La actividad de los más jóvenes se siente más cercana a participar en causas y acciones concretas que su pertenencia estable a grupos constituidos. Puede que en algún momento futuro represente algún problema, pero las nuevas tecnologías de la comunicación han permitido la organización de grandes movilizaciones que, eso sí responden a causas concretas, sin que se haya reflejado en las mismas la falta de liderazgo organizativo.
Esa falta de liderazgo no se refleja en las organizaciones estables del tercer sector ni en las organizaciones que desarrollan programas de RSC, por lo que debemos apoyarnos en estos liderazgos para mediante procesos de diálogo compartidos, acercar sus posturas en materia de acción cultural.
Es curioso constatar el escaso resultado obtenido en ayudas al voluntariado cultural en nuestra provincia, cuando es la más vertebrada a nivel organizativo del tercer sector y la que posee un mayor número de organizaciones de segundo nivel. Quizás el análisis consista en entender que la mayoría de las acciones y programas de voluntariado se instrumentan a través de acciones culturales (sirva como ejemplo una actividad de acercamiento a la lectura de grupos desfavorecidos ¿es una actividad social o cultural? Para mí la respuesta es obvia, la transversalidad de lo cultural impregna todas las actuaciones). Un excesivo acotamiento de la acción reduciéndola al concepto de cultura clásico aleja a las organizaciones de segundo nivel y limita la acción de numerosas organizaciones.


[1] Richard Rortry “ puede significar mera indiferencia y despreocupación derivadas de la resignación; el otro no se va a ir y no se va a volver como yo, pero no tengo manera (en este momento, por lo menos, o en un futuro previsible) de obligarlo a irse o a cambiar; Como estamos condenados a compartir tiempo y espacio, hagamos soportable y un poco menos peligrosa  nuestra coexistencia. Al ser tolerante incito a la tolerancia. Espero que mi oferta de reciprocidad sea aceptada: esa esperanza es mi única arma”

5/14/2012

Modelos de gestión descentralizada. Gestión Directa


Planificación.
Establecida en el programa la puesta en valor de diferentes espacios con el propósito de ganarlos para la comunidad y potenciar la participación, considero necesario establecer su planificación a través de un “Plan de Gestión” una carta de navegación, una herramienta dinámica, un documento que integra un conjunto ordenado de objetivos, programas, proyectos y actividades, definidos por el Ayuntamiento para llevar adelante objetivos culturales y entregar diversos servicios en su territorio, acorde a sus políticas culturales y que permita establecer un modelo de gestión.
Podemos construir el Plan tras una serie de procesos dinámicos que con templen el análisis de la realidad, su diagnóstico y su conceptualización para poder llegar a generar el modelo de gestión.

APOYO EN PROYECTOS EXISTENTES DE LA JUNTA DE ANDALUCIA.

El “Proyecto Lunar” es el primer programa de la Junta de Andalucía de apoyo integral a emprendedores de la industria creativo-cultural destinado a fomentar la creación y consolidación de empresas y empleo en el sector. Si utilizamos un modelo de gestión que confíe en empresas de gestión cultural o en gestores culturales, puede ser un buen camino de colaboración que permita además creación de empleo.

DIFERENTES MODELOS DE GESTIÓN: ANÁLISIS DE CASOS:
1.- Gestión Directa. La Gestión directa es llevada a cabo por asociaciones sin ánimo de lucro, con el objetivo de convertirse en motor dinamizador de su entorno o bien a través de gestores culturales

.9 Barris, San Martí o Cornella, basados en la experiencia de organizaciones juveniles y con participación de educadores sociales:
 “Entendemos por Gestión Directa cuando los jóvenes, como vecinos y vecinas, asumen directamente la responsabilidad que les corresponde y no delegan en las manos de otros las decisiones y acciones que a ellos y a ellas les incumbe.
Sea trabajando a través de dinero público (Gestión Cívica) o a través de la autogestión son ellos los que viven directamente la realidad sobre la que quieren incidir.
Es muy larga la lista de equipamientos y proyectos socioculturales gestionados por entidades vecinales sin ánimo de lucro: desde la okupación de la planta asfáltica que fue reivindicada y convertida en el Ateneo Popular 9 Barris, la Masía de Can Basté recuperada del
abandono para convertirse en centro cultural, el Casal de barri de Prosperitat, la Cosa Nostra en Can Peguera,; los Planes Comunitarios gestionados por Asociaciones de Vecinos en Trinitat Nova y Verdum o por Plataformas de Entidades como la de Roquetes, la zarza 9Barris Acull, la Coordinadora Cultural y un largo etcétera.
Tenemos que considerar como objetivos de la participación directa la mejora de la persona -del individuo- y la mejora de la comunidad,- el colectivo-.
En el colectivo se trata de una herramienta comunitaria, una herramienta de mejora del entorno. La participación en relación al colectivo nos da una serie de beneficios culturales, laborales, relacionales y sociales.
En todo este tipo de procesos, deben estar presentes, animadores/as y educadores/as, pues se pueden producir cambios que harán variar las funciones y tareas de la dinamización de manera rápida. Nunca podemos olvidar que las personas que participan en estos proyectos dedican su tiempo de manera voluntaria, y que la vida puede cambiar (por estudios, trabajo, pareja)y variar su tiempo de dedicación al proyecto.
El educador/a o el animador tiene que trabajar para ayudar y facilitar la participación en este tipo de modelo haciendo que los proyectos sean:
Consensuados: con una finalidad, y objetivos definidos y claros. Se tiene que saber hacia dónde se camina y qué valores describen el proyecto.
 Abiertos: con diferentes niveles y espacios de participación y decisión donde se pueda aportar y decidir sobre el funcionamiento, líneas de trabajo, de cosas concretas o generales. Espacios que pueden ser espontáneos e informales, como una conversación sobre una fotografía que deriva en la realización de una exposición colectiva, o espacios pensados y organizados como una comisión de programación.
Diversos: dónde compartiendo los mismos valores se pueda trabajar de diferentes formas. Las personas y los colectivos no tienen que participar de una única manera, ni tienen que tener el mismo nivel de implicación.
Dinámicos: con itinerarios donde la persona y los colectivos pueden desarrollar un proceso de implicación en el proyecto. Podríamos entender diferentes pasos en un itinerario como consumir una actividad, posteriormente organizar la actividad, después decidir sobre qué actividades se realizan y finalmente qué tipo de proyecto queremos.
Compartidos. La persona y el colectivo que participan tienen que compartir todo lo que implica el proyecto con el resto de miembros.
Cálidos: basados en unas buenas relaciones interpersonales donde el calor humano y hacer piña marquen el talante.
Autónomos: con independencia en las decisiones.

El centro cultural Ton i Guida-Barcelona

La Carta Municipal de Barcelona, en el título sobre “Participación ciudadana i derechos de los vecinos” (art. 34), prevé lo que define como Gestión cívica de competencias, servicios o equipamientos municipales por parte de entidades y organizaciones ciudadanas, sin animo de lucro. En nuestro caso, como ya se ha dicho anteriormente, la gestión se daba a partir de una subvención anual. Es a partir de este año que el Ayuntamiento ha sacado a concurso de oferta pública la gestión del centro Ton i Guida. A este concurso puede presentarse cualquier entidad sin ánimo de lucro de la ciudad. Con esta formula administrativa se corre el riesgo de no ganar el concurso, sea por causas administrativas (hay que presentar mucho papeleo y requerimientos legales), o porque otra asociación saca más puntos en el concurso. No obstante es un avance respecto a la subvención. Ésta es una formula con la que, a pesar de suponer un avance respecto a la subvención, no estamos de acuerdo. Pensamos, y reivindicamos, que debe de existir un sentimiento de confianza por parte del ayuntamiento que se traduzca administrativamente en la firma de un convenio, que no contrato, con la Plataforma de Entidades para la gestión del equipamiento.

AAIM (Agentes Artísticos Independientes de Madrid) Se trata de una federación que bajo las siglas AAIM (Agentes Artísticos Independientes de Madrid) se reúne distintos agentes que vienen desarrollando activamente estrategias innovadoras en la comprensión y la creación de cultura contemporánea en la Ciudad y la Comunidad de Madrid.
Actualmente lo componen: Acción!Mad, Arrebato, BRUMARIA, Espacio Menosuno, Hablar en Arte , IN-SONORA ))), La Enana Marrón, La Más Bella, Liquidación Total, Off limits.
Iniciada en 2006. En una primera etapa fue una red de colectivos con espacio físico en Madrid, posteriormente se incluyeron proyectos sin espacio. En 2010 se convierte en Federación. Continua en activo.
Integran AAIM asociaciones sin ánimo de lucro dedicadas a la gestión de proyectos de cultura contemporánea, coordinación de espacios, comisariado de eventos, edición de publicaciones, celebraciones de encuentros, emisiones de radio… En definitiva, generadores de acciones /realidades que involucran tanto a los agentes culturales como a los ciudadanos de a pié de modo horizontal y participativo, a los que mueve la necesidad de sacar a Madrid de la indiferencia y provocar cambios sustanciales en la implicación ciudadana con su propia cultura.
Principales actividades: Como Federación AAIM no tiene actividades, su función es dar visibilidad, difusión, apoyar y representar a todas las asociaciones que la integran y servir de interlocutor con las distintas administraciones de Madrid.
Persona de contacto:  Presidente: Nieves Correa (Acción!MAD), Vicepresidente: Lurdes Fernández (OffLimits), Secretario: Javier Martín (Hablar en Arte)

5/07/2012

CULTURA: ¿UNA GESTIÓN DESCENTRALIZADA?


El propio concepto de cultura nace en una profunda paradoja, una antinomia entre dos ideas dispares: por una parte un claro espíritu de conservación que pretende el mantenimiento del orden y que aflora en el mantenimiento en el tiempo de nuestro patrimonio cultural, y, por otra, en una búsqueda constante de los límites y la libertad, reflejada en la creatividad.
Ambas tendencias se reflejan en el encargo competencial que asumen las administraciones públicas pues su propia universalidad convierte tales competencias en concurrentes. El programa que, en materia de cultura, se presenta a las elecciones municipales en Málaga contiene, en mi opinión, una de las líneas más actuales e interesantes en materia de gestión cultural municipal.
Dentro de los Derechos Sociales, entre los que debemos encuadrar los Culturales, nos encontramos con que algunos Derechos consisten en una concesión de títulos, mientras que otros constituyen un añadido de provisiones que deben facultar a los más necesitados el acceso al ejercicio de tales derechos.
Estos añadidos se instrumentan a través de políticas de redistribución de recursos para paliar la desigualdad en la distribución de las oportunidades y de políticas de reconocimiento que posibilitan el ejercicio de una discriminación activa que suavice la situación de desventaja de determinado grupo.
El lugar donde la Administración Municipal coloque teóricamente el Derecho a la Cultura va a fijar las políticas culturales, entendidas como “El conjunto de operaciones, principios, prácticas y procedimientos de gestión administrativa o presupuestaria que sirven de base a la acción cultural de las Administraciones”.
Existen importantes diferencias entre el Derecho a la Cultura y el resto de los Derechos sociales basadas fundamentalmente en la desagregación de los intereses culturales, hay carencia de necesidades de carácter cultural que sean asimilables a las necesidades básicas lo que impide su expresión bajo la forma de demandas.
Cuando existe demanda, en la mayoría de los casos, proviene de grupos implicados económicamente en la gestión de la cultura o bien es generalizada e inespecífica, salvo en el caso de los equipamientos culturales.
Será por tanto el nexo con lo social y la aplicación de políticas de reconocimiento y redistribución las que orienten la política cultural, con una visión que asimila la falta de integración y marginalidad a la falta de cultura, entendiendo ésta como sinónimo de educación o formación.
Ese nexo con lo social se muestra en el programa, que refleja la cercanía con los ciudadanos estructurando los equipamientos culturales en los barrios lejos de la promoción de ramas de actividad cultural de escasa rentabilidad, generadoras de nuevos criterios de diferenciación social, por cuanto priman facetas de actividad de carácter minoritario, accesibles a personas con un amplio capital cultural, en competencia con otras actividades. Los equipamientos necesarios para esas actividades buscan más el prestigio y la representación social que ser foros de participación.
Así pues, trabajo en barrios y participación conforman la propuesta que podría verse enriquecida si se da un paso más y la gestión de esos equipamientos se pone en manos de los propios vecinos, a través de los instrumentos administrativos que lo permitan. Serían pues, equipamientos de tercera generación, basados en la participación y que atiendan a las propias necesidades del barrio en que se enclavan: centros culturales
Pequeños, manejables y múltiples que no apuesten únicamente por la difusión, que se organicen desde las necesidades de los ciudadanos, donde las ideas creativas precedan a la gestión, que desarrollen un trabajo en red flexible con sus similares y, por fin que atiendan a la diversidad y gestionen con metodología intercultural la creciente multiculturalidad de nuestra ciudad.

¿Qué entendemos por Centro Cultural?
Existen diferentes definiciones que pretenden reflejar la esencia de un centro cultural, yo particularmente prefiero establecer una serie de descriptores que nos ayuden a entender su concepto:
1.- Es un espacio abierto a la comunidad y que refleje sus intereses.
2.- Tiene carácter multidisciplinar y asume actividades de difusión, formación y apoyo a la creación.
3.- Necesita una serie de espacios básicos multifuncionales para desarrollar sus actividades y potenciar la participación activa.
4.- Una relación en red que optimice los recursos culturales del municipio.

Imagen de : CEPESRURAL

5/02/2012

Multiculturalismo o los nuevos movimientos sociales


Siguiendo el análisis del “multiculturalismo” que propone Gunther Dietz (2001), como confluencia programática de los nuevos movimientos sociales, encontramos que el elemento común que las amalgama se centra en la reivindicación de la diferencia y la diversificación de las sociedades que los acogen. Entiendo por movimiento social aquel actor colectivo que desarrolla su actuación con intención de permanencia temporal y con el objetivo de impactar sobre la sociedad. Hasta la década de los sesenta, la corriente fundamental en antropología y sociología ponía el foco de interés en la actuación del hombre como individuo capaz de generar, desde su racionalidad, la dinámica configuradora de los movimientos sociales. Ahora bien, los cambios sociales producidos, fundamentalmente tras el mayo del sesenta y ocho, generan unas dinámicas que ya no son reductibles a “una metafísica del actor” (Melucci, citado en Dietz; 2001, p. 20). Esos cambios sociales, que son estructurales, generan una nueva dimensión de los movimientos sociales que abandonan el conflicto de clase. La cultura y su dimensión simbólica, cobran mayor importancia y comienzan a aunar las reivindicaciones de los nuevos movimientos sociales.
Existen una serie de características comunes que confluyen en ellos: una estructura flexible que se expresa a través de redes sin jerarquía, autonomía total frente al resto de los actores políticos, carencia de una ideología de transformación total de la sociedad cuya mejor expresión es la denominada “life politics” según Giddens[1](1999), la especialización temática, una composición heterogénea multiclasista, y una constante focalización en la identidad.
Esta confluencia programática, será el germen del “multiculturalismo” como doctrina y como corriente académica a las que nos hemos referido con anterioridad.


[1] TítuloLa tercera vía: la renovación de la socialdemocracia
Pensamiento/Taurus Series
Taurus PensamientoAutorAnthony GiddensTraducido porPedro Cifuentes HuertasEdición5, ilustradaEditorPolity Press, 1999ISBN8430603476, 9788430603473N.º de páginas166 páginas

4/23/2012

Historicismo y Romanticismo


La reacción crítica a la Ilustración emerge desde el historicismo y el movimiento romántico alemán. El Romanticismo, que se va a extender por toda la geografía europea, comienza dentro del propio mundo ilustrado en los escritos de Rousseau (citado en Mosse; 1997, p.43) en su concepto del “hombre natural” bueno y virtuoso cuando no estaba preso de la civilización. El hombre natural se convirtió en unos de los elementos fundamentales de la atmósfera romántica, pero no podemos olvidar el componente religioso, el pietismo alemán, la “piedad del corazón” como experiencia emotiva y la influencia del movimiento literario “Sturm und Drang”, con sede en Weimar (Mosse; 1997, p. 45), como vemos el Romanticismo incorpora a su atmósfera, las ideas que sostenían el concepto de “Kultur”.
Su configuración social fue la misma que la de la Ilustración: la intelectualidad independiente. No obstante, se observa, como ya hemos comentado, una diferencia clara, los ilustrados se encuentran en las cercanías del poder, ocupan plaza en las universidades, mientras que los románticos están desarraigados del poder, lo que llevará a algunos a solicitar su incorporación a empleos oficiales dependientes de los príncipes alemanes que, poco a poco, van modificando sus posiciones en relación con la “civilisation” francesa incorporándose a la corriente romántica. Estamos, por tanto ante dos movimientos intelectuales  (González García, 1993, p.63):
“Así pues, el enfrentamiento entre ilustración y Romanticismo también se traduce en la rivalidad entre dos tipos diferentes de intelectual”.
Si con la Ilustración adquiere predominancia la acción, con el Romanticismo se eleva a la persona por encima de la acción, primado la emoción y el sentimiento. Debía separarse al personaje humano del entorno, los acontecimientos externos eran meras circunstancias y la realidad ya no determinaba la actuación o la naturaleza humanas. Los sentimientos se elevan por encima de la razón, pese a que pudieran ser irracionales (Mosse, 1997, p. 42)
“El racionalismo del siglo XVIII no había sido frío y egoísta, pero los románticos no establecieron ninguna distinción entre un Scrooge y los que creían que el progreso sólo era posible por la naturaleza racional del ser humano. Para los románticos, la naturaleza humana se describía mejor a través del ‘alma’, que contenía las emociones y potenciaba la imaginación”.
Por otra parte, el Romanticismo intenta mantener al hombre íntegro, salvarlo de esa fragmentación a la que conduce la Ilustración. La naturaleza parece convertirse cada vez más en el dominio de la investigación científica. El terremoto de Lisboa (1755), supuso una brutal conmoción para los románticos de la época, privados de la posibilidad de justificar mediante castigo divino el hecho, la alternativa suponía una ruptura total entre cultura-naturaleza y el convencimiento de que la naturaleza podía ser una fuerza hostil.
A su vez, el nuevo discurso que introduce el historicismo afirma que  el mundo es historia y es, además, la historia de los pueblos. Aparece la noción de pueblo como un todo natural y una realidad histórica, estructurado por lazos de sangre y descendencia y basado en afinidades, tanto físicas como espirituales, con actividades características que lo identifican y con una impronta espiritual propia. Obtiene su aliento del “Volkgeist”, espíritu que con variaciones de un pueblo a otro, se consolida por la coincidencia de voluntades, convicciones y costumbre heredadas en el recorrido de la historia y se asienta en un territorio identificado: la patria.
Con el inicio del nacionalismo y la construcción del estado-nación moderno, basado en un criterio culturalmente homogeneizador, las antiguas comunidades que podían ejercer derechos colectivos y mantener sus prácticas ya no tienen sentido.
“El Estado moderno se basaba en una idea muy distinta de unidad social. En general, sólo se reconocía los individuos como portadores de derechos y se intentaba crear un espacio legal homogéneo compuesto de unidades políticas uniformes y sujetas al mismo cuerpo de leyes e instituciones. Se propuso desmantelar a las comunidades largamente establecidas  y reunificar a todos los individuos así ‘emancipados’ sobre la base de una autoridad centralizada y colectivamente aceptada. Puesto que el Estado no podía funcionar sin la homogeneización cultural y social como base, hace ya varios siglos que se intenta impulsar a las sociedades en esa dirección.” (Parekh; 2005, p. 25).

4/17/2012

Sexualidad y cultura



Con el ensayo "Anthropology Rediscovers Sex" la antropóloga S. Lindenbaum afirma que, con honrosas excepciones, la disciplina antropológica había sido incapaz de enfrentarse a las sorprendente diversidad sexual humana. Efectivamente, desde Malinowski hasta hasta el último tercio del siglo XX, el ensayo de Lindenbaum se publica en 1991, la sexualidad se construye al margen de la antropología.

El ensayo navega desde el paradigma del influjo cultural a la construcción social y cultural de la sexualidad lo que implica una mayor autonomía de la dimensión cultural y, lo más importante, un cambio fundamental de énfasis de lo universal a lo particular, no se trata de una apuesta por grandes teorizaciones sino de las singularidades de una sociedad concreta.

De un modo antropológico, todas las culturas crean con el fin de modelar la organización social, procesos sociales y políticos diversos, que establecerán lo permitido y lo prohibido. Los indicadores de restricción de la sexualidad, son muy diversos dependiendo del momento histórico y de la cultura. En virtud de tales indicadores se aceptaran, proscribirán o harán ilegales distintas conductas. De esto se puede inferir que son dos los procesos sociales que intervienen en la sexualidad:

  1. La sociedad, marca los límites de lo que es o no aceptable sexualmente, son los procesos reguladores del control corporal de los instintos.
  2. Los individuos (actores sociales), le permite abordar su propia sexualidad, son procesos reactivos, el individuo reacciona aceptando o rechazando lo que le es impuesto.
Hasta la publicación del ensayo de Lindenbaum y los trabajos de Manda Cesara la visión de la sexualidad tenía un componente biológico entreverado de una cierta visión cultural, pero en el que la biología resultaba determinante dentro de un modelo bipolar.
Pero las prácticas sexuales, con su elevada diversidad, desbordaban los límites del modelo bipolar con predominio biológico. La reproducción deja de ser el último objetivo y ya no puede establecerse como elemento diferenciador de hombre y mujeres.


Imagen desde http://1.bp.blogspot.com/_Mi2WaVwZC-o/TLxjH0ybA6I/AAAAAAAABNI/k_r7anM8BfA/s400/maya+sex.jpg

4/11/2012

Sobre el "diálogo"

Podemos entender, en una rápida conceptualización, que el diálogo es aquella modalidad de discurso, oral o escrito, en el que dos o más personas o grupos se comunican intercambiando ideas.
Hasta aqui, parece que el concepto es pacífico y no genera ninguna duda. Ahora bien a partir de este momento comienzan las interpretaciones. Mi amigo Max Hernández, con la fina ironía que le caracteriza afirma que el diálogo es  "un soliloquio seguido de aplausos", fantástica interpretación de un enriquecedor intercambio de ideas.
Bromas e ironías al margen, nuestros representantes, que asumen la tarea de tomar las decisiones, son responsables frente a la sociedad y deben abordar los desafíos que ésta enfrenta. Es evidente que en nuestra sociedad el diálogo debe ser democrático y que éste debe configurarse como un proceso que tiene por objetivo construir confianza y entendimiento mutuo más alla de las diferencias y que debe generar resultados positivos, para la sociedad en general y para cada una de las personas o los grupos protagonistas del diálogo. Cada iniciativa de diálogo debe tener un propósito concreto y ajustarse a una situación conflictiva o a la resolución de un problema en particular.
No se que podeis pensar vosotros, pero yo particularmente no tengo la sensación de que las llamadas al diálogo que proliferan entre los discursos de nuestros políticos tengan nada que ver ni con el diálogo democrático, ni con la necesidad de sociedades participativas y con amplia presencia de los ciudadanos.

4/09/2012

Cultura: el inicio del cambio, la ruptura de las certidumbres


En 1929, Lucien Febvre (citado en Kuper; 2001, p.41-47) organizó un seminario de fin de semana, cuya temática general se centró en la civilización “Civilisation: le mot et l’idée”. Su exposición recogió, a modo de introducción, el debate sostenido en la Sorbona sobre la “civilización” de las tribus sudamericanas, a las que, no mucho tiempo atrás, la Ilustración habría calificado de salvajes.
“’Pero ya hace largo tiempo que está vigente el concepto de una civilización de gentes no civilizadas’ (añadió el punzante comentario de que se podía imaginar a un arqueólogo ‘hablando serena y fríamente de la civilización de los hunos, que antes habían sido denominados ‘el mayal de la civilización’.”
Como ya hemos mencionado el concepto arqueológico de cultura y civilización, comienza a hacerse visible en el discurso general de la Academia. Tras los primeros pasos, la definición y sistematización del concepto de cultura y civilización en arqueología, fue llevada a cabo por Gustaf Kossina (citado en Trigger; 1992, p. 157), en su obra “Die Herkunft der Germanen” (El origen de los Alemanes), en un entorno ya caracterizado por el nacionalismo y por las teorías racistas.
El concepto de civilización había ido conformando dos corrientes interpretativas distintas, por una parte, la palabra definía la propia civilización francesa, hija de la Ilustración y considerada referente para el resto de los pueblos, mientras que, por la otra parte, se hacía referencia a un uso etnográfico que había iniciado su recorrido en las postrimerías del siglo XVIII. Este concepto no suponía ningún juicio de valor, sino que se conformaba como una referencia técnica al conjunto de características intelectuales, morales, económicas, religiosas y políticas de la vida social de una comunidad.
Febvre fija la aparición del término “civilisation” en 1766, extendiéndose su uso durante la década de 1770, para incorporarse al diccionario de la Academia Francesa en 1798.
En la línea de evolución cultural unilineal desarrollada por el pensamiento ilustrado, se utilizan los vocablos “salvaje” y “bárbaro”, para mostrar una progresión entre pueblos que carecían de las cualidades de la civilización: civismo y cortesía, junto a lo que definían como “sabiduría administrativa”. La noción de bárbaro aparece en la antigua Grecia, con el objetivo de designar los hablantes de una lengua no griega, para pasar posteriormente a referirse a los pueblos no griegos, ya tras las guerras médicas adquirió el significado de cruel, en cuanto a salvaje, también fue definido en la antigua Grecia, relacionándolo con una variedad de seres humanos o semihumanos que contribuyeron a configurar el contorno de la razón griega (Bartra, 1992, p. 16).
Con base en esta línea evolutiva de progreso, se comienza a construir una “Historia Universal” con sucesivas etapas de desarrollo, desde el salvajismo a la barbarie y de esta a la civilización, muy cercano a las teorías de Lamarck (citado en Leclerc Buffon (Comte de) & Roig, 1854, p. 15) sobre las relaciones entre las especies:
“Diverso rumbo emprende Lamarck. No camina como Linneo y Cuvier, de lo compuesto a lo simple, sino que en su ‘Introducción a la historia de los animales sin vértebras’, procede de los simple a lo compuesto.”
Sin embargo, este camino, pronto se ve cuestionado, comenzándose a admitir que, en diferentes lugares del globo, se habían desarrollado diferentes maneras de ser civilizado. Este cambio se produjo de forma simultánea en distintas disciplinas: biología, lingüística, historia o etnografía, marcando el abandono del evolucionismo unilineal, por un cierto relativismo cultural, reflejando un giro de la actitud intelectual. El optimismo generalizado, la fe en progreso había ido desvaneciéndose.
Una línea diferente se había desarrollado en Alemania destacando el contenido espiritual de la “kultur”, una tribu salvaje podía tener una civilización, en el sentido de orden político, sin un nivel elevado de cultura espiritual.

3/16/2012

La oscura sombra.

Primero, con el viento, llegaron los rumores. Una confusa mezcla entre susurros, medias palabras e insinuaciones. Una gran parte de los habitantes afirmaba que el Señor, que ocupaba su puesto desde la derrota del usurpador en los inicios del pasado invierno, conocía, por su relación con la lejana corte de la capital reconquistada en la misma larga y cruenta guerra que la región, los hechos que se relataban entre susurros en la aldea.
"Se dice que gran parte del antiguo reino ha sido reconquistado" afirmaban unos, mientras los demás asentían en silencio y la Dama Roja, última representante de la antigua Cámara que gobernaba el Sur, redoblaba sus esfuerzos y asentía "Sólo quedamos nosotros y ya ni siquiera dominamos los antiguos enclaves, si no resistimos la sombra llegará".
Efectivamente, las fortalezas, castillos y pequeños donjon extendidos por el Sur, iban cambiando de señor alarmantemente. Los místicos de la Cámara se mostraban incapaces y recurrían a los hechizos de la oscuridad, pensando en derrotar al Señor del Norte con sus propias armas. Pero ¡ayyy! las armas del enemigo se vuelven en tu propia contra cuando tú las usas.
El viento se mantuvo un tiempo y después, sin que las lluvias llegaran, una extraña calma se extendió por el Sur, mientras que los viejos rumores se iban confirmando y el "Nombrado por el Norte" recorria el territorio asegurando su futura sumisión.

Continuará sin JONBAR lo quiere.

3/08/2012

Vudu, Freud, austriacos y neoliberales

"Tal es, con toda probabilidad, el caso de la obra de Carlos Marx. concebida por su autor como una historia "natural" del capitalismo, similar al origen de las especies de Darwin. Ahora bien, lo que sin duda Marx no pudo prever, y lo que sin duda diferencia cualitativamente su obra de la de Darwin es que la naturaleza no leyó a Darwin, pero la sociedad si leyó a Marx."

Berger y Luckmann nos cuentan que hubo un día en que dos individuos, alejados en la distancia, en sus posibilidades económicas y en sus creencias, sintieron la misma inquietud. Uno de ellos, trabajador de los campos de caña de Haití, conocedor del mito y seguidor de las prácticas vudú, descubrió en su inquietud claras señales de que había intentos de convertirlo en un zombie y su psicología internalizada en esas creencias lo convirtió dramáticamente en un poseso. Al mismo tiempo, un ejecutivo neoyorkino que construye su identidad con las bases de la psicología freudiana y con esos mismos síntomas los identifica inmediatamente como una neurosis y comienza rápidamente su tratamiento psiquiátrico. 
Esta propuesta explicativa nos permite comprender que las teorías, creencias, objetivos y expectativas de los sujetos y los grupos y sociedades en que se integran, tienen efectos no sólo para explicar los flujos sociales sino también para producirlos, las ciencias sociales poseen reflexivilidad.
Poco antes de la gran crisis del año 29 del siglo pasado, los empresarios con formación económica neoclásica ante los primeros síntomas de la depresión económica atribuyeron tales síntomas a factores que definieron como presión sindical, altos tipos de interés, caída de la demanda y una evidente distorsión del mercado de trabajo, actuando mediante reducciones de salarios y recortes de inversión, agravando todavía más la crisis que condujo a una de las más severas depresiones de la historia.
Décadas despues, quizás esos mismos empresarios reconvertidos al keynesianismo, reclaman al Estado dinero más barato, procuran mantener los niveles salariales para poder mantener el consumo e instan a las Administraciones a que pongan en práctica un ambicioso programa de obras públicas y gastos sociales.
Hoy, con unas nuevas teorías y expectativas, los empresarios e incluso el mismo Estado, se ajustan a los nuevos paradigmas macroeconómicos corroborando con su actitud las nuevas propuestas de las Escuelas de Negocios.
Me uno a Coleman cuando insiste en que cualquier teoría debe considerar y aclarar, en la medida de lo posible, sus efectos sobre la realidad que analiza o describe, en sus propias palabras: "una autoconciencia de sus propias inercias performativas". Pese a todo el "test de consistencia reflexiva" de Coleman sólo analiza el impacto de los científicos sociales, a través de sus propias prácticas, sobre la realidad social y no al impacto sobre el públicio, y de éste sobre la acción colectiva.

2/27/2012

Postmodernidad, movimientos sociales, la vuelta de la comunidad


Otras lecturas diferentes, Steiner (1992) fundamentalmente, me acercaron a la postmodernidad. El derrumbe de los metarrelatos justificadores, la conciencia del etnocentrismo de la modernidad, el fracaso de la educación como barrera que impedía la brutalidad y el caos me han afectado profundamente.
Pero el acercamiento a los movimientos sociales a causa de mi trabajo me llevó a la constatación de la diversidad sin determinismos, fundamentada en la infinita capacidad creativa de los seres humanos en los que sigo confiando y creo que ha llegado el momento de encontrar los caminos del diálogo y la solidaridad que nos permitan la construcción de los nuevos universales que presidan la vida del nuevo mundo globalizado.
Coincido con Carrithers (1995, p. 17) en que la pregunta fundamental que puede plantearse un investigador de lo cultural es. “¿Qué es lo que debe ser considerado cierto para los humanos en general? Si llegamos a determinar las formas de diversidad existentes, podríamos comprender que unifica esta diversidad. Así pues, estudiar y comprender la diversidad puede ayudarnos a formular esos nuevos universales.
Nunca como hoy hemos tenido tan presente la palabra cultura en nuestro vocabulario diario. Los políticos la convierten en un elemento clave de la democracia y en instrumento para salir de la crisis. El presidente del Partido Popular en España[1]  afirma: que la cultura es: “un asunto de Estado que trasciende cualquier división ideológica y partidista al constituir uno de los elementos que vertebran la identidad de la Nación española”. El Plan Estratégico para la Cultura en Andalucía la define como:”un derecho ciudadano y recurso social y económico”. Hablamos de cultura empresarial, de cultura política, aseguramos que un centro educativo tiene su “cultura”, incluso llegamos a afirmar que tal o cual elemento de cualquier juego no están en la cultura de tal o cual entrenador. Kuper (2001, p. 19) dice que la belleza de toda esta situación es que nos encontramos ante algo que todo el mundo entiende y nos propone una cita de Larissa Mac Farquar:
“Tratamos de vender semiótica, pero lo encontramos algo difícil’, informaba una compañía londinense llamada Semitic Solutions, ‘así que ahora vendemos cultura. Ésta [noción, palabra] la conocen. No tienes que explicarla’. Y no hay motivo ni llamamiento alguno para no tratar la cultura como se merece. ‘La cultura lleva la voz cantante por lo que se refiere a motivar la conducta del consumidor’, proclama un folleto de la empresa, ‘más persuasiva que la razón más de masas que la psicología”.
Pero, al mismo tiempo, la cultura bien podría estar, siguiendo a Kuhn (1989, p.21), en una “crisis del paradigma”, desconfianza de las reglas de solución normales y proliferación de teorías especulativas, porque existen distintas teorías de la cultura en la postmodernidad que reflejan claramente ese nivel especulativo.
Ahora bien, ¿Cuándo hablamos de cultura, multiculturalidad, multiculturalismo, interculturalidad…….estamos todos hablando de lo mismo? La cultura y sus epígonos son conceptos clave de discusión en muy diversos ámbitos en la actualidad. Existen conceptos que encierran dentro de sí un proceso continuo de transformación con diferentes  velocidades e intensidades y su significado se mueve en búsqueda de nuevas significaciones


[1] http://www.larazon.es/noticia/3002-la-cultura-pide-un-cambio

2/22/2012

Teoría de alcance medio, nomología y sistemas


Uno de los aspectos que me resultaron más apasionantes en mi formación como historiador fue el del cambio cultural y la diversidad, especialmente desde su análisis en arqueología. Los conceptos de cultura, cambio cultural, difusión o generalidad intercultural articulaban diferentes discursos según se expresara el funcionalismo, el estructuralismo, el procesualismo o nueva arqueología, el postprocesualismo, el neoevolucionismo o la ecología cultural. En tanto que la arqueología no puede observar el comportamiento de las culturas que estudian, los arqueólogos deben inferir el comportamiento y las ideas a partir de los restos materiales y del impacto que las diferentes culturas generaron. La nueva arqueología liderada por Binford (1997) definía a la cultura como una forma extrasomática de adaptación al medio de los seres humanos, pretendiendo la reconstrucción completa de los procesos culturales del ser humano, con base en el positivismo lógico y utilizando el método científico hipotético-deductivo, aunque con un profundo anti-historicismo, llegando a la conclusión de que no hay un pasado objetivo y de que las maneras que utilizamos para representárnoslo no son sino textos que producimos en función de nuestra posición sociopolítica. La necesidad de generalización que difícilmente puede alcanzar al comportamiento humano configuró la clasificación de sus teorías o generalizaciones en categorías altas, medias o bajas y permitió la aparición de la teoría de Alcance Medio, que intentaba utilizar datos etnográficos para unir fenómenos observables arqueológicamente y comportamientos humanos. Esta escuela con su materialismo determinista con marcados acentos lamarckianos y su enfoque sistémico influyeron notablemente en mis concepciones.
Pero, las teorías de nivel medio, y la de alcance medio lo es, configuran generalizaciones que, desde el postpositivismo, formalmente se estructuran como leyes universales, lo que en alguna medida viene a considerar a la naturaleza humana como invariable. Por otra parte, el análisis sistémico de la cultura, que propone la modernidad, nos la muestra en una permanente crisis, independientemente de la deriva pesimista de la Teoría de Sistemas que se aleja del optimismo de Parsons, como afirma Lyotard (1992, p. 34):
.” […]….Parsons en los años 50 asimila la sociedad a un organismo autorregulado. El modelo teórico e incluso material ya no es el organismo vivo, lo proporciona la cibernética que multiplica sus aplicaciones durante y al final de la segunda guerra mundial.
En Parsons, el principio del sistema todavía es, digámoslo así, optimista: corresponde a la estabilización de las economías de crecimiento y de las sociedades de la abundancia bajo la égida de un welfare state moderado En los teóricos alemanes de hoy, la Systemtheorie es tecnocrática, es decir, cínica, por no decir desesperada: la armonía de las necesidades y las esperanzas de individuos o grupos con las funciones que asegura el sistema sólo es un componente adjunto de su funcionamiento: la verdadera fiabilidad del sistema, eso para lo que el mismo se programa como una máquina inteligente, es la optimización de la relación global de sus input con sus output, es decir su performatividad.”
Luhmann (1996) explica que de la Teoría General de Sistemas Abiertos surgen tres teorías subsidiarias que intentan explicar la relación de los sistemas con su entorno: 1) Input/Output, 2) Feed Back Negativo y 3) Feed Back Positivo. Con elevado nivel de relación con la cibernética en su acepción de arte de conducción de sistemas técnicos y sociales, muestra ese cinismo al que se refería Lyotard y reserva une elevado índice de construcción teórica para el análisis de la entropía y la negentropía.

2/15/2012

CULTURA o multitud.


Hay términos, y el de cultura lo es, que generan una gran cantidad de literatura en sus alrededores, y además esta literatura no es pacífica. Son múltiples las disciplinas que se acercan y pretenden definirla, pero curiosamente, desde las aulas, desde la visión educativa se asumen diferentes conceptualizaciones, con una sensación más bien de azar, porque el foco del interés se centra en la interculturalidad y su práctica educativa. Esta situación conlleva que algunas propuestas se estructuren desde conceptualizaciones de la cultura estáticas que no contemplan su vitalidad, su reconstrucción diaria, generando actuaciones limitadas que, en la mayoría de los casos, no pasan de una visión superficial, limitada a facetas concretas, sin que se produzca un verdadero diálogo. Probablemente sea necesario acercarnos a las distintas definiciones de cultura hechas desde los distintos ámbitos académicos que la abordan, pero quizás, la mejor aproximación, sobre todo si intentamos acercarnos a su mayor valor para la educación, sea la realizada desde la antropología que, comenzó su andadura en el siglo XIX como ciencia de la historia, a raíz de los éxitos que el método científico, impulsado por la Ilustración, había obtenido en los campos de la física y la biología, llegando a pensar que era posible descubrir y descubrir las leyes universales que gobernaban los fenómenos socioculturales (Harris, 1993).
Ahora bien, tras dos siglos de recorrido, la antropología no encuentra una definición común que sea pacífica, como afirma Harris (2000, p. 17):
“El único ingrediente fidedigno que contienen las definiciones antropológicas de la cultura es de tipo negativo: la cultura no es lo que se obtiene estudiando a Shakespeare, escuchando música clásica o asistiendo a clases de historia del arte. Más allá de esta negación impera la confusión.”

1/30/2012

Museos americanos


Los museos norteamericanos se diferencian de los europeos por distintos elementos:
a).-su estructura jurídica
b).-por su forma de organización
c).-por sus sistemas de financiación
d).-por el grado de inserción social
e).-por la propia concepción ontológica del museo.

Estructura jurídica.

La estructura jurídica se basa en la ambigüedad, puesto que el museo está considerado como una institución pública abierta al público y al servicio del mismo, pero al mismo tiempo se trata de un organismo privado que goza de estatutos propios y que se autorregula.
Forma de organización.

El museo está dirigido por los denominados Administradores “Trustees”, que componen el Consejo de Administración o Board of Trustees, que son los verdaderos propietarios de la Institución. Se trata, habitualmente, de las principales personalidades políticas, culturales o sociales locales, así como destacados empresarios que son los encargados de definir las grandes orientaciones del Museo, el nombramiento del Director y de los restantes profesionales que han de trabajar en el Museo. En definitiva son los depositarios de la confianza del público para administrar el Museo.
Sistemas de financiación.
Los Museos americanos  pueden vender sus propias obras según el procedimiento denominado “Deaccesioning”, siendo este hecho contrario al principio europeo de inalienabilidad de las colecciones. También se observan algunas actuaciones de dudosa ortodoxia puesto que los conservadores de museos suelen ser consejeros de coleccionistas privados, sin que se planteen ningún tipo de problema desde la deontología profesional.
El director suele proceder del campo del arte, de la historia o de la ciencia, de acuerdo con el contenido del museo. En el caso de los grandes museos comparte su labor con un presidente asalariado, aunque lo más frecuente es que este asistido por un gestor responsable administrativo y financiero o por directores adjuntos que se encargan de la administración, el marketing, las finanzas y los programas.

Comencemos con las fuentes externas de financiación que pueden ser privadas o públicas.
Entre las primeras destacan, en primer lugar, aquellas provenientes de particulares que representan un 90% de los ingresos obtenidos por esta fuente privada. Esta participación directa de personas privadas se hace a través de donaciones y legados, es un rasgo distintivo de los Museos americanos, muestra de la apertura del museo hacia la sociedad y a la propia comunidad, al tiempo que le ofrece multiplicidad de servicios.
Una de las causas de estas donaciones es la concentración de grandes patrimonios y fortunas en determinadas familias como los Mellon, Guggenheim, Rockefeller o Getty, entre otros, cuyas diversas motivaciones de tipo altruista, de satisfacción personal, presión social o deducción fiscal, les han llevado directamente a participar en la creación de museos.
Las Fundaciones constituyen la segunda fuente privada de financiación, con una participación del 5,7%. Ahora bien, ofrecen a los museos una financiación a muy largo plazo y apoyan proyectos concretos, como por ejemplo la Getty Trust que desarrolla, en el campo de los museos, diversos programas de educación artística, restauración y formación.
La tercera vía privada de financiación se realiza a través de las empresas, siendo su actuación más frecuente la de “sponsorship”, en las exposiciones temporales que tienen lugar frecuentemente en los museos americanos, o en otras actividades puntuales.
La última de las fuentes externas la representan las aportaciones del sector público. Éste participa con el 15% del presupuesto de las instituciones culturales americanas y se materializa a través de las Agencias Federales, que se basan en la colaboración entre el Estado Federal y el sector privado a través de los Estados Federales y los Municipios. Entre estos últimos destaca la ciudad de Nueva York, cuya administración potencia este tipo de instituciones y actividades culturales.
Las fuentes internas de financiación se basan en las dotaciones de capital “Endowments”, en los derechos de entrada y en las actividades comerciales.
Los “Endowments” consisten en una dotación de capital financiero que es empleado en el mercado de valores como si se tratara de una empresa privada comercial. El examen de evaluación de estas dotaciones de capital en los presupuestos de los museos y el análisis de las políticas de utilización seguido por sus responsables financieros hace que se tome conciencia de la importancia de la función financiera en los museos americanos que constituye una particularidad especialmente interesante para un futuro estudio del fenómeno.
Las rentas de estas dotaciones de capital representan entre el 10 y el 20 por ciento del conjunto de ingresos de los museos, según opinión de la Asociación Americana de Museos. Se requiere la presencia de managers profesionales que gestionen estos activos financieros.
En cuanto a los derechos de entrada podemos afirmar que, aunque en su origen los museos americanos estaban abiertos libremente al público siguiendo los preceptos de los filántropos del siglo XIX, en la actualidad son raros los museos que no cobran derechos de entrada.
Sobre la gratuidad de los museos existen dos opciones: la utilitarista y la humanista. La primera sostiene que, puesto que el museo aporta un servicio al visitante, éste debe pagar el precio de su consumición personal. La segunda, por su parte, estima que los museos constituyen un servicio público que no debe pagarse obligatoriamente, aunque si se podría realizar una contribución voluntaria.
Y aquí podemos introducir una pregunta ¿dado que las contribuciones voluntarias son donaciones y son deducibles de impuestos, y a su vez el museo, tampoco está obligado a incluirlas entre sus fuentes de financiación que están sujetas a repercusiones fiscales?. Tales donaciones no vendrán a ser una especie de entrada encubierta. No obstante, existen algunas excepciones en las que no se establece ningún tipo de precio o donación como la del Museo Getty o la Smithsonian Institution.
En cuanto a las actividades comerciales hemos de señalar que responden, por una parte a las demandas del público y, por otra, a una necesidad económica que adquiere una importancia mayor en la financiación de los museos americanos que en los europeos. Dentro de estas actividades comerciales hay que mencionar las boutiques o tiendas cuya función es la de prolongar la experiencia de la visita.
Podemos afirmar que el sistema de financiación americano se caracteriza por la multiplicidad de fuentes a las que recurre, constituyendo un proceso dinámico. Mientras algunas fuentes llegan a la madurez o se inicia su agotamiento, se hace necesario buscar nuevas vías con la consiguiente pérdida de tiempo y energía para los responsables del museo, llegando en ocasiones a desviar su actividad de las verdaderas funciones del puesto.
Grado de inserción.
Los actos culturales, cursos, hora del museo, a lo largo de la cual se lleva a cabo una labor educativa en coordinación con las escuelas. Aprovechando los días libres, se estructuran los escolares en grupos, y ya en el museo comienzan los “Museum games”.
En cuanto a sus servicios, no existe prácticamente un museo norteamericano que no posea biblioteca, auditorio musical o un pequeño teatro.

Conclusiones.

Así pues, el modelo americano de museo puede concretarse en las características siguientes.
1.       Desarrolla una financiación imaginativa.
2.       Gran atención a los visitantes.
3.       Participación de voluntarios.
4.       Atención especial a los servicios educativos.
5.       Desarrollo de programas comerciales.
6.       Gran importancia de los sistemas de comunicación y marketing.
Este sistema responde al estado particular de las estructuras culturales, políticas y económicas de la sociedad americana.

























1/25/2012

Definición, creación y funciones de los museos.


El concepto de Museo al que se ajustan las normas autonómicas procede de la definición estatal formulada en el artículo 59.3 de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español: “ Son Museos las instituciones de carácter permanente que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben para fines de estudio, educación y contemplación conjuntos y colecciones de valor histórico, artístico, científico, técnico o de cualquier otra naturaleza cultural” que, a su vez, se inspira en la conceptualización que del mismo hace el International Council Of Museums ICOM.
Pueden añadirse algunos matices como la necesidad de estar abierto al público. Pero las definiciones suelen extenderse más en los fines, incluyéndose el sentido de promoción científico y cultural; están considerados como centros de depósito de bienes culturales, aunque se insiste en su función social y promotora del arte. Su fin último es el de salvaguardar el patrimonio de la comunidad, y ser un instrumento de reflexión al servicio de la población propiciando su participación, enriquecimiento y progreso (Ley de Aragón).
Hay que tener en cuenta que los términos de la Ley afectan únicamente a aquellos museos que son de competencia de la Comunidad Autónoma, es decir, aquellos que se encuentran en su territorio y no son de competencia estatal. En muchos casos, los museos dependientes de la Comunidad ejercen un papel coordinador en sus respectivos ámbitos.
Las funciones características son básicamente las enumeradas en la definición. Se hace hincapié en el valor científico, conservador y difusor de estos centros. Alguno de ellos, al no reunir las funciones básicas de todo museo, reciben una consideración especial, como la de colección museográfica (Andalucía, Castilla y León o Valencia) que únicamente expone sus fondos de forma permanente, coherente y ordenada.  Andalucia define la colección museográfica en la Ley 8/2007, de 5 de octubre, de Museos y Colecciones Museográficas en su art. 3.3: "Son colecciones museográficas aquellos conjuntos de bienes culturales o naturales que, sin reunir todos los requisitos propios de los museos, se encuentran expuestos de manera permanente al público garantizando las condiciones de conservación y seguridad, y sean creados con arreglo a esta Ley".
Murcia distingue también las salas de exposición, que albergan de forma estable un conjunto reducido de bienes muebles para fines de estudio, educación y contemplación.
La mayoría de las Comunidades Autónomas coinciden en clasificar los museos de acuerdo con su titularidad, distinguiendo entre Museos públicos y privados, y dentro de aquellos los pertenecientes al Gobierno de la Comunidad respecto de los adscritos a otras administraciones. En función de las ayudas recibidas, unos y otros estarán, más o menos ligados a las redes autonómicas de Museos.
Ciertas comunidades, como Aragón y Cataluña, han optado por establecer una clasificación de Museos de acuerdo con su contenido o importancia; la primera diferenciando entre los museos generales, que dan una visión global de Aragón, de una parte del territorio o una concreta localidad, y los museos monográficos, que muestran una temática singular. En Cataluña, los museos se clasifican en : museos nacionales –con un apoyo de la Generalitat del 50%, como ocurre con los de arqueología, arte y ciencia y técnica -; museos de interés nacional, con una significación especial debida al valor de sus colecciones; museos comarcales y locales; museos monográficos y otros museos. Asturias también contempla la posibilidad de diferenciarlos según el ámbito local, comarcal o regional.
La creación de museos ha de seguir unos cauces legales ante la Consejería Autonómica a la que correspondan las competencias, por medio de un expediente que desemboca en el reconocimiento oficial por medio de un Decreto.
Podrán crear Museos todos los organismos públicos, personas físicas o jurídicas interesadas en ello, siempre y cuando puedan garantizar el mantenimiento de su colección. El departamento de museos mantendrá un registro actualizado de los museos, fondos y dotación de servicios de los museos de la comunidad. Su inscripción es condición indispensable para la percepción de subvenciones.

1/16/2012

Voluntariado y participación: dos ejes para la convivencia (una visión desde la cultura)


RESUMEN
Hay términos que pueden encubrir una transformación continua con ritmo variable, llegando a convertirse en signos. Evidentemente el término cultura se ajusta a tal situación. Del mismo modo, durante su itinerario a través del tiempo va asumiendo significados provisionales y generalmente siempre está a punto de cambiar hacia algo nuevo.
Ilustración y Modernidad. El concepto jerárquico de cultura.
Se trasluce la imperiosa necesidad de realizar un esfuerzo educador, civilizador. Si dejamos las cosas seguir, absteniéndonos de intervenir, el mundo se convertirá en un lugar insoportable, debemos pues intervenir, utilizando nuestra razón y generando unos procedimientos adecuados que permitan el aprendizaje de todos y un progreso generalizado que convierta el mundo en algo maravilloso. Formación, o el saber que la sustenta, encuentra en la cultura el elemento diferenciador que conceptúa como buenos o malos los enunciados o las actuaciones.
Postmodernidad La cultura en plural o las culturas
La justificación a través de los grandes relatos se abandona. Pero la postmodernidad ha mantenido la idea de que la cultura es un proceso creador de orden y que las normas que desarrolla deben ser coherentes y no contradictorias, por tanto seguimos considerando a la cultura un sistema. Será por tanto la legitimación por la performatividad, la que oriente los discursos, pero este criterio es tecnológico y ajeno por tanto a lo verdadero o a lo justo.
Multiculturalidad, multiculturalismo, interculturalidad
¿Cuál es la realidad del mundo en que vivimos, y…..la de la escuela? Múltiples subculturas (entendidas como formas de vida, según la concepción de Linton o de Habermas) y no ya como objeto de consumo se convierten en ámbito de desarrollo personal y colectivo. Las acciones ciudadanas se desarrollan en diversos grupos o asociaciones, superando el concepto que Bendix tiene de la participación, entendida más como posibilidad y no como acción: “…aunque la condición de ciudadano permite una participación más activa, sólo en contados casos requiere una acción efectiva.”
Las políticas que se desarrollan “Democracia Cultural” potencian la creatividad, improvisación y negociación que caracterizan el postmodernismo y se enfrentan a la racionalización, adaptación y gestión que configuraron la modernidad. Pero, ¿es esto real? O quizás estamos viviendo una profunda contradicción.
Preguntas
1.- ¿Cuándo hablamos de cultura, multiculturalidad, multiculturalismo, interculturalidad…estamos todos hablando de lo mismo?
2.- ¿La interculturalidad que desarrollamos en la escuela se asienta sobre las líneas que desarrolla el Anexo I de Competencias Básicas (competencia social y ciudadana) del RRDD 1513/2006, de 7 de diciembre Enseñanzas Mínimas de Educación Primaria y RRDD 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de Educación Secundaria?
3.- ¿Necesita la Escuela la interactuación con los grupos que desarrollan programas de voluntariado y participación?, y si es así ¿Cómo podemos incorporarlos para que trasmitan sus valores?